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Steve Bannon, el estratega ideológico de Donald Trump

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En los últimos meses Stephen Kevin Bannon ha estado siempre ahí, siempre a un costado, siempre listo para asesorar al excandidato y hoy al  presidente del país más poderoso del mundo.

Eduardo Kokke Azuara
Ciudad de México; MX

El conservador republicano, que se denomina a sí mismo un nacionalista económico, viene de una familia netamente demócrata, seguidora de John F. Kennedy, pero su formación académica y laboral lo llevó a tomar otros rumbos e ideas políticas.

Bannon, con su nuevo puesto a partir de enero de 2017 como jefe de Estrategia y con un asiento permanente en el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, ha causado gran molestia y preocupación en muchos de los actores políticos de ese país, como el senador por el estado de Vermont Bernie Sanders, quien expresó literalmente que este nombramiento representa un acto peligroso y sin precedentes, y pide sea retirado de ese puesto de inmediato. El exdirector de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) Michael Morell también criticó muy fuertemente esta designación. Por su parte el senador John McCain, originario de Arizona, elogió al nuevo y fuerte equipo de seguridad nacional, pero desaprobó la incorporación del  nuevo consejero, pues refuerza la teoría de que será un co-jefe del gabinete.

Su experiencia en temas de seguridad nacional es una maestría relacionada con la materia en la Universidad de Georgetown y su paso por el Ejército americano, donde sirvió a su país por un espacio de 7 años. Luego regresó a trabajar como asistente de un oficial de alto rango en el Pentágono. Es considerado como un hombre de increíble energía y enfoque, con estudios de negocios en Harvard que lo impulsaron a entrar en el mundo de las inversiones con Goldman Sachs. Junto a un grupo de amigos apostó a los negocios de los medios, que lo llevó a incursionar como director de cine, faceta en la que produjo varias películas y documentales de contenido político que le dieron la oportunidad de conocer a Andrew Breibart, dueño del polémico canal de noticias vía Internet Breibart news, sitio profundamente conservador. Esta situación la aprovechó Bannon para expresar y externar sus ideales y convirtió a ese medio en un refugio digital para los supremacistas blancos y conservadores radicales, quienes abiertamente se designan como un grupo antisistema o contra toda clase política.

Esto fue muy bien aprovechado como estrategia en la campaña política de Trump. Desde ese medio, se empezó a mencionar la llegada de un candidato antiestablecimiento, situación que convocó y provocó que la gente blanca conservadora que tenía años sin votar lo hiciera, pues habían perdido interés en participar porque no habían sido beneficiados en nada en los últimos dos periodos presidenciales del demócrata Barack Obama.

Entre las habilidades con las que cuenta este personaje destaca su manera de relacionarse: es amigo cercano del inglés Nigel Farage, ideólogo del Brexit —el movimiento populista para que la Gran Bretaña salga de la Unión Europea— y el primer político en reunirse con Donald Trump.

También es cercano abiertamente al movimiento Alt-Right, una actividad con ideas de derecha con orígenes en Estados Unidos pero con exaltaciones de origen nazi y con una gran capacidad de conspiración vía Internet. Además ha llegado a alabar a uno de los históricos enemigos del poder de la Unión Americana: el líder ruso Vladimir Putin. Por su nacionalismo y populismo es ya considerado por la comunidad judía y de origen árabe como una persona nociva, con un puesto de enorme influencia con el cual se sienten día a día seriamente amenazados.

Fue nombrado al principio como jefe de la campaña por el propio Donald Trump y actualmente se convierte en el segundo al mando del gobierno americano, con lo que definitivamente estará detrás de todas las decisiones en política exterior y de seguridad nacional. Será quien decida la expansión del armamento nuclear, situación que tiene en alerta y muy preocupada a toda la comunidad internacional.

Con base en lo anterior, no cabe la menor duda de que es uno de los autores principales e intelectuales de la construcción del famoso muro con México, situación ya ampliamente comentada en todos los medios nacionales y extranjeros, lo cual causa reacciones a diario que hábilmente buscan. Actores externos han querido hacer comentarios, como el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, quien equivocó las formas con la nueva estrategia de hacer comunicados diplomáticos —o sea, vía Twitter—. Al final tuvo que ofrecer disculpas por sus comentarios tan mal encauzados y fuera de lugar que hasta la propia comunidad judía en México se deslindó de él.

Como jefe de Estrategias de la Casa Blanca, Bannon ha externado, sin ocultar nada, que pretende fortalecer a la clase obrera americana y erradicar a la clase media asiática. Ha dicho que si logran esto, tendrán el 60 % del voto de la gente blanca y el 40 % del voto de la gente afroamericana e hispana, con lo cual estima que podrán gobernar los republicanos por los próximos 50 años. Termina su predicción al comentar que esto es lo que los demócratas jamás entendieron y que por ello les quitaron el poder.

A diario alienta a Trump a hacer declaraciones a los medios o a enviarnos  mensajes vía Twitter desprestigiando a México, a su gente y sus políticas, queriendo buscar siempre el lado débil para atacar, pero hasta el momento hemos sabido sortear todo esto con unidad.

Nuestro actual gobierno y el que viene en 2018, sea del color que sea, tienen y deberán tener la gran habilidad para lidiar durante los próximos 4 años con un grupo de personas encabezadas por este personaje oscuro que representa a un país hasta el momento amigo y, queramos  o no, nuestro principal socio de negocios.