A 22 años de que entró en marcha uno de los más importantes tratados comerciales en el mundo (el de Estados Unidos, México y Canadá) y un poco más de 5 años de que las barreras arancelarias prácticamente desaparecieron, el gobierno estadounidense de Donald Trump pretende cancelarlo.

Ciudad de México; MX
EMMANUEL FENTANES

A la fecha entre los tres países mueven alrededor de 500 mil millones de dólares anualmente.

El presidente de Estados Unidos tiene razón en que este tratado ha beneficiado en mayor medida a los mexicanos, sin embargo, no ha sido a costa de los propios estadounidenses, sino gracias a la ubicación geográfica estratégica de la tierra azteca, que le ha permitido bajar los precios de elaboración de productos que se exportan —los automóviles, por ejemplo— al país más consumista del mundo y al cual todos le quieren vender algo.

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA por sus siglas en inglés) entró en operación el 1 de enero de 1994 con Carlos Salinas como presidente, luego de más de dos años de negociaciones y acuerdos trilaterales.

90 DÍAS DE CONSULTA

El secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, explicó a principios de febrero que la salida del TLCAN sería totalmente contraria al interés nacional, pues los sectores productivos nacionales y la sociedad en general se han beneficiado de la integración.

A partir de la llegada de Trump al gobierno estadounidense se acordó que habría un período de 90 días de análisis y consultas —tanto del gobierno como de los diferentes sectores productivos y empresariales— para determinar cuáles son los parámetros sobre los que se debería trabajar.

El presidente de Estados Unidos ha manifestado en diferentes foros sus preocupaciones sobre el TLCAN y ha dicho que le gustaría apurar las conversaciones para renegociar o reemplazar el acuerdo, porque, según él, México es el único que ha ganado, dejando sin trabajo a muchos estadounidenses.

“Me gustaría acelerarlo si es posible. Ustedes son las personas que pueden hacerlo”, dijo Trump en la Oficina Oval, en los primeros días de su gobierno, al reunirse con legisladores republicanos y demócratas del Senado y la Cámara de Representantes.

Nombró al secretario de Comercio Wilbur Ross para liderar las negociaciones sobre el tratado.

MEDIDAS FISCALES REPRESORAS DE LIBRE COMERCIO

El nuevo gobierno de Estados Unidos considera aplicar medidas fiscales que afectarían directamente los niveles de inversión en México.

Son tres las medidas que impactarían más:

La primera es un impuesto fronterizo —Border Adjustment Tax (BAT)—, que favorecería la producción en territorio estadounidense.

La segunda, una menor tasa del ISR corporativo, de 35 por ciento hasta un 20 o 15 por ciento, que haría que muchas empresas prefieran invertir en EU.

La tercera es un estímulo único para la repatriación de capitales con una tasa de 10 por ciento.

Aunque a México lo daña porque frenaría inversiones, a los estadounidenses les impactará muy fuerte, porque el impuesto a los productos lo tendrán que pagar ellos como consumidores finales y bajarían las exportaciones.

Sin embargo, también vale la pena destacar que debido a acuerdos trilaterales en la industria maquiladora México no gana en su PIB con los productos importados, es decir, con la materia prima que se utiliza para fabricar o producir la mercancía que saldrá del país.

Las maquiladoras no pagan impuestos por la materia prima importada que sale transformada, así que no se considera que haya ningún impacto, salvo que obviamente podrán disminuir las fuentes de trabajo en caso de bajar las exportaciones del sector maquilador.

Lo que no puede cambiar Trump es que los salarios bajos en México son el principal atractivo para instalar fábricas, mientras que en Estados Unidos los hace perder competitividad internacional.

TODOS GANARON CON EL TLCAN

El secretario de Economía consideró que cualquier negociación que parta del principio de que sólo México ha ganado con el TLCAN, como dice Trump, no servirá para que la relación con Estados Unidos registre avances.

“Cualquier negociación que parta desde un principio sesgado de que sólo México ha ganado en esta negociación (TLCAN) sería una pronunciación que no sirve justamente en el interés de una buena relación hacia adelante”, precisó.

MODERNIZACIÓN DEL ACUERDO

El secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, confirmó que será en junio, luego de los 90 días de la consulta interna, cuando inicien los acuerdos entre los tres países para modificar el tratado.

“Se le puede dar un marco más moderno en el área de protección de medio ambiente o de derechos de protección de propiedad intelectual o en materia laboral y en protección a los trabajadores. México rechaza imponer aranceles o establecer cuotas a las exportaciones. No quiero entrar en especulaciones, pero insisto en que lo que más le conviene a Estados Unidos es seguir con una relación de comercio abierta con México”, dijo en una entrevista con la agencia DPA reproducida por El Financiero.

A ESTADOS UNIDOS SÍ LE URGEN CAMBIOS

Ante la coyuntura de un cambio estructural en las relaciones México-Estados Unidos por las políticas económicas y fiscales de su gobierno que seguramente tendrían un impacto relevante para nuestro país, en el Colegio de Fiscalistas de Ciudad Juárez, A C, se analizó por qué EU buscaría llevar a cabo esos cambios. Entre las posibles razones se pueden mencionar las siguientes:

  1. Condiciones laborales desfavorables con relativo desempleo.
  2. Déficit comercial muy amplio, principalmente con China.
  3. Deuda soberana muy alta.
  4. Conflicto por migración, con presuntos problemas de seguridad y de empleo.

En un documento, los fiscalistas fronterizos precisaron que se debe reconocer y dimensionar que México ha generado una dependencia económica importante con EU. Analizando esa dependencia, encontramos lo siguiente:

  1. Ingresos petroleros (nuestro principal cliente es EU).
  2. Inversión extranjera directa (el principal flujo del extranjero proviene de empresas de EU).
  3. Comercio exterior (trasiego de todo tipo de bienes que han revolucionado el PIB mexicano y han abaratado el acceso a bienes de consumo en EU).
  4. Inversión indirecta (el sistema financiero mexicano es atractivo para flujos extranjeros, principalmente de instituciones financieras americanas).
  5. Remesas de mexicanos en el extranjero (principalmente de EU, pues son una de las principales fuentes de divisas en el país).
  6. Turismo (una gran cantidad de turistas en México son estadounidenses).
  7. Reservas internacionales (tasadas en dólares americanos y sujetas al riesgo de la volatilidad que dicha moneda vive actualmente).

¿QUÉ SE DEBE HACER?

Ante este escenario, debemos tomar medidas que nos permitan disminuir el riesgo o dependencia como país. Las principales áreas donde consideramos debemos trabajar son las siguientes:

En el sector privado

  1. Participación y unión.
  2. Sacar más y mejores beneficios de los demás acuerdos comerciales vigentes y liderar en la celebración de otros, para fomentar la diversificación de la IED y el comercio exterior.
  1. Aprovechamiento de la Reforma Energética, exaltando la inversión nacional y extranjera; aprovechar la transferencia de tecnología, promover el contenido nacional y generar mercados de exportación.

 

En el sector público

  1. Reestructuración total del sistema fiscal mexicano. Se requiere un sistema en el cual sea barato cobrar impuestos y con un gobierno eficiente en su estructura de gasto corriente.
  1. Incorporación de la economía y empleo informal. La ampliación de la base de contribuyentes es un factor clave para sobrevivir el entorno actual.
  1. Desregulación económica. Tanto en la esfera federal como subnacional se deben disminuir las trabas rentistas de la actividad económica.
  1. Política interna de desarrollo del sector manufacturero, incluido el desarrollo de marcas propias y la proveeduría nacional.
  1. Desarrollo del sector primario. Mayor actividad agroindustrial para acrecentar la valía del sector.
  1. Implementación de un plan de desarrollo de educación en oportunidades clave como mejora tecnológica, fuentes de energía renovables, desarrollo de software, robótica, etc.
  1. Competencia económica. Eficacia subnacional de la competencia económica.